viernes, 17 de agosto de 2012

Por qué perdimos la guerra con Chile

      Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis presidentes tuvo el Perú durante los cinco años que duró la guerra. Imaginemos qué hubiera sucedido si durante la II Guerra Mundial, Inglaterra hubiese tenido seis primeros ministros o Estados Unidos seis presidentes; de hecho, el camino para Hitler se hubiera allanado muchísimo. No hay nada que proyecte más desorganización, que en pleno conflicto un país deje traslucir su desunión, su desesperación, y ponga en evidencia la mezquindad y la ambición de poder de sus gobernantes. Pero eso no fue todo, sino veamos la forma en que se produjeron esos cambios:
     Cuando se declaró la guerra, Mariano Ignacio Prado era el presidente, viajó a Europa en pleno conflicto para comprar armas, primer error de un mandatario que abandona su puesto cuando más se requiere su presencia. ¿Por qué no envió un ministro plenipotenciario o una delegación completa? ¿Por qué tuvo que ir él personalmente? Dejó en el cargo como presidente provisional a Luis La Puerta. Los enemigos políticos de Prado encabezados por Nicolás de Piérola y Miguel Iglesias le dieron golpe de estado, ungiéndose Piérola como presidente. Acusaron falsamente a Prado de haberse llevado el dinero de las armas en provecho propio, eso fue una infame calumnia para justificar el golpe, justamente cuando Prado ya estaba de regreso en Guayaquil.
      La estrategia de Piérola en la guerra fue un desastre, su exacerbado ego le hizo creer que dominaba el arte militar, no habiendo tenido nunca experiencia en ese campo, no hacía caso a sus generales, es más, cambió los generales profesionales por pierolistas sin importar si eran calificados o no. En la defensa de Lima, el entonces coronel Andrés Avelino Cáceres, le aconsejó concentrar las tropas en las inmediaciones de Lurín, ya que los barcos chilenos venían del sur, y era más que lógico que el sitio donde desembarcarían sería al sur de Lima; sin embargo, Piérola movió las tropas al norte; como consecuencia, las tropas chilenas desembarcaron en la playa de Curayacu sin casi resistencia alguna. Por supuesto que hubieron hechos notables de heroísmo, sobre todo en las batallas de Miraflores y Chorrillos, no solo de Cáceres, Recavarren y otros oficiales, sino también de muchachos casi adolescentes que ofrendaron su vida en defensa de la patria. Cuando Piérola vio que la defensa estaba perdida, abandonó a caballo el campo de batalla, abandonó palacio y se refugió en la sierra. Como resultado de este abandono, una junta de notables eligió como presidente a Francisco García Calderón. Los chilenos pensaron que era manejable, y que firmaría la paz con cesión de territorio, se equivocaron por completo, el patricio arequipeño se negó tajantemente, y por eso fue apresado y deportado a Chile, donde no se le permitió regresar hasta que acabó la guerra. El caos fue esta vez tremendo, quedó como presidente Lizardo Montero en el sur, que movió su estado mayor a Arequipa, y en el norte quedó como presidente Miguel Iglesias, apoyado este último por los chilenos, ya que había hecho saber que firmaría la paz con cesión de territorio, y así lo hizo. Ya firmada la paz y con el inefable convenio en la mano, los chilenos se dirigieron a Arequipa en su regreso a Chile y de paso sofocar a Montero, oficial piurano de nacimiento. Al ver que el ejército chileno en pleno se le venía encima, Montero abandonó la ciudad, dejando al pueblo sin su presidente y muy precariamente armado. Jóvenes enardecidos por la cólera lo persiguieron hasta la estación de ferrocarril para matarlo, pero logró huir primero a Bolivia y después Buenos Aires. La ciudad fue ocupada cuando la guerra ya había acabado, el contrato cediendo Tarapacá de por vida y Tacna y Arica por diez años ya estaba firmado, después de pocos meses abandonaron Arequipa.
     En toda guerra hay actos de heroísmo y cobardía, de entrega total a la causa y de ambiciones ocultas, en ésta también los hubo. Todos conocemos los nobles actos de Bolognesi, Grau, Cáceres, Leoncio Prado, Mariano Santos, Recavarren, García Calderón, Alfonso Ugarte y muchos otros que por no ostentar cargo alguno, la historia no los registra, son los héroes anónimos; pero al menos en los colegios no se mencionan con claridad los otros actos, los repudiables, los que echan sombras y manchan los actos nobles; he aquí algunos:
     Mientras en el norte del Perú gobernaba Iglesias desde su cuartel general en Cajamarca, y en el sur gobernaba Montero desde su cuartel en Arequipa, Cáceres peleaba fieramente en la sierra central derrotando en sucesivas batallas a los chilenos. Montero y Cáceres eran opuestos a la paz con cesión de territorio; por eso los aun partidarios de Piérola e Iglesias – hay que recordar que ambos le dieron golpe a Prado cuando éste estaba de regreso de Europa – veían en Cáceres ya sea por ambiciones políticas o por que al menos Iglesias quería lograr la paz con los chilenos, que Piérola envía al coronel Panizo a combatir a Cáceres, que lo había desconocido como presidente. El 22 de febrero de 1882 se enfrentan en la batalla de Acuchimay, siendo Panizo completamente derrotado. Más tarde, el 31 de marzo de 1883, Cáceres entabla batalla en Canta con el coronel Vento, partidario de Iglesias que también es derrotado. El “Brujo de los Andes” tuvo que luchar no solo con el enemigo, sino con desleales y confundidos peruanos. A pesar de las adversas circunstancias, jamás se rindió, aun después de la derrota que sufrieron sus soldados en Huamachuco. Hay que imaginar lo que sintió aquel hombre al ver que sus mismos compatriotas lo combatían.
      Es difícil enmarcar estos acontecimientos de una manera cronológica, pero un hecho importante para nuestra derrota sucedió en el primer año del conflicto, y fue el retiro total de Bolivia de los campos de batalla inmediatamente después de la batalla de Tacna en el Alto de la Alianza. ¿Por qué lo hizo? No he podido encontrar una respuesta clara ni por historiadores peruanos ni bolivianos, arguyen no haber tenido armas ni otros recursos, pero ¿No pudieron siquiera enviar algunas municiones, unos cuantos soldados, organizar algunos actos de resistencia? Nada, absolutamente nada. Inexplicable actitud después de haber perdido Antofagasta –Su única salida al mar– Si para un país es terrible perder territorio, lo es inmensamente peor perder la salida al mar, que aun ahora repercute en le economía y psicología de sus habitantes. La guerra se declaró el tres de abril de 1879, la batalla de Tacna fue el 26 de mayo de 1880. Solo un año estuvo Bolivia en la guerra, el Perú la sostuvo cuatro años más sin su ayuda. Curiosa situación, nosotros entramos a la guerra por honrar un tratado de ayuda mutua con Bolivia que se firmó durante el gobierno de Manuel Pardo en 1873. Ni política ni estratégicamente se puede explicar la actitud de los gobernantes bolivianos, contrastando con la bravura y el coraje con que pelearon sus soldados en la batalla del Alto de La Alianza. Es muy difícil, y diría casi imposible, que un pueblo desunido pueda ganar una guerra. Si a eso le agregamos los errores diplomáticos y estratégicos cometidos por gobernantes incapaces, tendremos la explicación completa de por qué fuimos derrotados.
     Si bien los acontecimientos mencionados son hechos históricos, documentados, y pueden ser analizados fríamente, no reflejan lo que la gente común sentía en los meses previos y durante la guerra. Solo podemos imaginar la angustia de niños, hombres y mujeres que veían peligrar no solo sus vidas, sino la supervivencia de todo lo que consideraban estable y duradero; es por eso que se me ocurrió escribir una corta novela con personajes creados que interactúan con los que realmente existieron, y que a través de ellos, apreciemos de cerca sus emociones, vivencias y deseos que con seguridad llenaron sus días en los largos años que duró la guerra.

 Edgar Cáceres Escobar
 Lima agosto del 2012

 NOTA.- La novela está publicada como libro electrónico en Amazon en la siguiente dirección:

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1 comentario:

  1. Otro tópico muy interesante tío, que a mí en lo personal también me tenía intrigado y por las mismas razones que te llevaron a hacer tu investigación. Gracias por compartir tú opinión al respecto y el fruto de tú busqueda por encontrar respuesta al porque perdimos la guerra con Chile...
    Cuando tenga tiempo leeré la novela. Creo que en mi vuelo de retorno desde Angola (donde me encuentro ahora) a Houston y en los aires tras-Atlánticos será una muy buena oportunidad...

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